lunes, 1 de octubre de 2012

Nada es verdad, todo esta permitido


Querido Lester:
Te escribo dentro de esta habitación agraciada, situada en alguna callejuela de Milán. Es medio día y contemplo a través de las ventanas  aquel conjunto de leyes, buscando unicidad,  abriéndose paso a una teoría definitiva. Estoy a punto de terminar este escrito  y necesito que lo leas, al ser tú el único capaz de entender  el rumbo que cierto día  tomé en mi vida  ¿Estarás preparado para ello?
 Hermano mío, rodeando la torre Gálata pude comprender el significado de mi código. Aquel misterio que permaneció como sombra entristecedora de tus días, perturbando tu niñez, derribando la familia. ¿Seré acaso capaz de concebir tanta desdicha?
Cierto día desperté y encontré aquella  lucidez tan anhelada. Aquella muestra de resilencia personal  me ayudó a resolver este embrollo, obligándome a aniquilar a mi yo más íntimo. Creía vivir con un tirano medieval sobre mi cabeza y de pronto descubrí que vivía bajo la autoridad de un tirano quien residía dentro mío. Aquel enemigo que había permanecido omnipresente en mis actos e ideas más lustres. Por un segundo pensé que todo había terminado, que, junto al enemigo abrumador,  mi pensamiento perdía poder, pero la vida me da una oportunidad.  Al modificar mi memoria, me percaté de datos que no cuadraban ¿Cómo puede uno retroceder en el tiempo y experimentar épocas distintas? Menuda locura.  Hoy te mostraré el motivo de la disección de mi dedo anular izquierdo, de mi adhesión a rituales poco ortodoxos. La razón que explica mi existencia.
Recorrí  años rodeado de acontecimientos, gente, lugares, sonidos y objetos desconocidos. La ciudad de Damasco, llena de cruzadas, armaduras ingeniosas y variedad de bombas. La cúpula de roca, el gran templo islámico, colmado de historias cada vez más increíbles. Jerusalén, Saladino, bibliotecas y asesinatos. Para agrado o no, nunca estuve solo, no recuerdo si fui reclutado o naci ahí pero permanecí dentro de una  hermandad  que luchó por el libre pensamiento, ya que es lo que permite el progreso de nuevas ideas y el crecimiento de la individualidad. Intenté descubrir la paz que me garantizaron, sin embargo nunca encontré cabida en ellos.
Aquello que nació dentro mío no puede morir, está protegido por alguna especie de fuerza sobrenatural extrahumana. Día y noche se cruza por mi camino mostrándome la decrepitud adjunta en cada realidad. Saca a luz mis debilidades más temibles, intenta mostrarme la muerte en tanta belleza. Pero aprendí a vivir con esto. Con el enemigo universal.  En las siguientes líneas te entregaré mi debilidad y mi fortuna
“Nada es verdad, todo está permitido”.

1 comentario:

  1. me gusta, tu lo redactaste? es una retrospección hacia pasajes obscuros pero a la vez luminosos.
    sigue publicando.

    ResponderEliminar